Las extraescolares en los adolescentes

Las extraescolares en los adolescentes

No vale con que los adolescentes ocupen parte de su tiempo libre en actividades, estas deben cumplir con determinadas características si queremos que realmente contribuyan a un desarrollo positivo del adolescente. En primer lugar debemos cambiar de paradigma y pasar de un modelo que pretende poner freno a conductas de riesgo (modelo de déficit) a un modelo en el que se potencia el desarrollo positivo y emocional (modelo de competencias) en la creencia de que un joven con recursos y habilidades de manera natural tendrá conductas y experiencias más saludables y enriquecedoras que el resto y se convertirán en personas adultas responsables y respetuosas con los demás.

Las actividades a las que nos referimos deben de estar orientadas a estimular la adquisición de competencias sociales, emocionales, afectivas, empáticas, y cognitivas, entender las propias emociones y las perspectivas de los otros. Por otro lado deben de ayudar a convertir al joven en una persona moral y ética atendiendo a los principios de la justicia social, al mismo tiempo que establecen fuertes relaciones tanto con iguales como con adultos. Con todo esto conseguido estaremos muy cerca de crear en el joven un adecuado sentido de autodeterminación, potenciación de la autoeficacia. Con estos objetivos en mente se deben planificar las actividades, de manera que proporcionen estructura y se realicen teniendo en cuenta el desempeño de los jóvenes, sus habilidades, buscando la adquisición de independencia de manera gradual, poniendo énfasis en fomentar empoderamiento a través de la implicación en actividades atractivas y útiles de las que sean responsables y que contribuyen a crear sentimiento de pertenencia al grupo.

El papel de los adultos en estos programas es muy importante puesto que en estas edades hay que dotarles el equilibrio necesario entre autonomía y la estructura que requieren para el desarrollo de las actividades. Deben por tanto seguir y apoyar los objetivos de los jóvenes, propiciando un clima participativo que les anime a trabajar juntos y adquirir responsabilidades, pero con la debida supervisión para prevenir conflictos al mismo tiempo que construyen un andamiaje. El marco teórico de base sería la Zona de Desarrollo Próximo Vygotskiana.

Numerosos estudios prueban que la implicación de los jóvenes en actividades extraescolares que cumplen con estos criterios realmente tiene un impacto al conseguir jóvenes más implicados con la sociedad y con mayores logros ocupacionales y educacionales. Al mismo tiempo existen estudios que demuestran el efecto protector de estas actividades frente a la comisión de delitos y el desarrollo de conductas problemáticas. La relación entre mayores niveles de autoestima y autocontrol y la participación en actividades, y también se vislumbran ventajas en capacidad de iniciativa, resolución de conflictos, habilidades comunicativas y sociales en general, que van más allá de una selección natural (que los jóvenes que normalmente tienen más desarrollados estas habilidades tenderían a elegir este tipo de actividades)

Por otro lado en una sociedad tan ocupada como la nuestra podríamos tener la duda de si es excesivo para estos jóvenes participar en actividades extraescolares que les quitasen tiempo para el estudio o les proporcionaran mayor estrés al no poder llegar a todo lo que emprenden. De nuevo estudios ponen de manifestó que los jóvenes disponen de mayor tiempo libre del que a priori podemos pensar y que precisamente estas actividades complementan la formación académica en la que desgraciadamente hay poco lugar para la socialización adecuada y el desarrollo e competencias vitales para formar futuros adultos competentes y sociales. Pero para cumplir los objetivos con nota es necesaria la participación de psicólogos tanto en la planificación de las actividades, como en la preparación de los adultos que impartan estas actividades, como en el asesoramiento de los jóvenes en materias que les sean necesarias y en el desarrollo de correctas habilidades sociales y de resolución de conflictos.